Anécdotas y Misceláneas.
Indice:
Aceite de oliva
Un amigo..
VINO, para
quedarse
Del tinto con soda a la fineza del tres cuartos
En el vino, la verdad
ACEITE DE OLIVA
Por María Ravida, Enóloga y
Farmacéutica
El olivo , árbol
milenario, desde los más remotos tiempos parte inseparable del terruño
mendocino. Sus frutos , las olivas ,
llegan a nuestras manos para extraer su contenido.... el zumo oleoso 100 %
natural, obtenido a partir de frutos frescos y sanos, cosechados en forma manual
, en su punto óptimo de madurez, que conjuntamente con factores naturales
hacen de nuestro aceite un producto de alta calidad y preferencia .
Elaboración Sistema
continuo de tres fases
Recolección : Manual en su punto
óptimo de madurez, considerándose éste cuando alcanza un equilibrio
en rendimiento oleoso e inmejorable calidad .Lavado : Despoja a las aceitunas de
materiales extraños , evitando la interferencia de éstos en las características
organolépticas del aceite.Molienda Se realiza
con molino a martillo , produciendo la molturación de los tejidos poniendo
en libertad el aceite de las células. Amasado ó
Termobatido Tiene como misión
reunir las gotas líquidas dispersas en la pasta , para facilitar la
separación sólido – líquido.La temperatura es un
parámetro muy importante en esta etapa del proceso, no debiendo superar los 27º
C, de esta forma no hay pérdidas de componentes volátiles , lo que
contribuye a preservar la calidad. Centrifugación En esta
etapa se produce una separación parcial entre fase
líquida – líquida, de diferente densidad ( aceite – agua ) y separación
total de la fase sólida – líquida (orujo – mezcla aceite /
agua). Este proceso se
realiza en una centrífuga horizontal, que posee tres salidas independiente
de productos : aceite , agua de vegetación , orujo . (Ver
diagrama)El aceite y agua de
vegetación ingresan a una centrífuga vertical , donde se produce una
separación más severa, logrando obtener la fase acuosa y oleosa por
separado.
COMPOSICIÓN QUÍMICA
Y......SALUD.
Representada en su mayoría por triglicèridos (ésteres de ácidos grasos) y
lpoporción restante está dada por esteroles, polifenoles, carotenos y compuestos
fenólicos.
Existen otros compuestos como hidrocarburos, sustancias volátiles,
etc.
Dentro de la composición acídica el mayor exponente es el ácido oleico que
representa entre un 60% a 80% del total de los ácidos
grasos.
El ácido oleico es un ácido graso monoinsaturado y es el responsable de
un sinnúmero de virtudes beneficiosas para la salud tales como:
Disminución de los niveles
de triglicéridos, colesterol total, LDL-colesterol (colesterol malo)
.Aumento de los niveles de
HDL- colesterol ( colesterol bueno). Disminución de la Presión
Arterial. Disminución de la
secreción de ácido gástrico, entre otros. En relación a la fase
restante : Esteroles Competidores
en la absorsión intestinal de colesterol. Polifenoles Antioxidante
natural, que impide en gran parte la oxidación, previniendo de esta manera
muchas enfermedades y la vejez prematura. Betacaroteno Precursor de la vitamina
A, que actúa sobre la visión y regula las funciones normales de la piel.
Alfatocoferoles: Vitamina
E Posee acción vitamíca
(Vitamina E ) y actividad antioxidante estabilidad y conservación durante largo
tiempo, una de las virtudes más importantes del aceite de oliva.Único aceite que prescinde
del agregado de antioxidante. CLASIFICACIÓN. ACEITE DE OLIVAS
VÍRGENES. Es el aceite
obtenido del fruto del olivo únicamente por procedimientos
mecánicos o por otros medios físicos, en condiciones especialmente
térmicas, que no produzcan la alteración del aceite y que no haya tenido
más tratamiento que el lavado, la decantación la centrifugación y el filtrado.
(excluida la extracción por disolvente). Oliva Virgen Extra: *Acidez menor al 1% expresada en ácido oleico.
Con características
organolépticas irreprochables. ( según Consejo Oleico Internacional : COI
)Oliva Virgen: *Acidez menor al 2% expresado en ácido oleico.
De características organolépticas
irreprochables. ( según COI )Oliva Virgen
Corriente: *Acidez menor al 3.3 % expresada en ácido oleico. De buen
gusto. (según COI). Oliva Virgen
Lampante: *Acidez mayor al 3.3 % expresada en ácido oleico. De gusto
defectuoso. No apta para el consumo humano como tal, siendo en este caso destinado a
refino.
*Se toma la acidez como
referente de los análisis físicos – químicos, siendo uno de los más
representativos y conocido. ( cada categoría cumple además con otros parámetros
fijados por C.A.A)
Existen otros
tipos de aceites no vírgenes como el refinado, aceite de oliva (
mezcla de un virgen con un refinado), aceite de orujo de oliva crudo,
aceite de orujo de oliva refinado. ANALISIS
SENSORIAL No es posible predecir en
forma absoluta la calidad de un producto solamente por los análisis
físicos - químicos, pues el aroma de un determinado alimento suele estar
formado por cientos de compuestos que en conjunto representan solo el 1%
de la composición total, pero son los responsables de la armonía del
producto.Como consecuencia, se hace
imprescindible buscar una forma de evaluar más confiable en el ámbito
industrial y comercial , tanto para controlar su calidad como para la
investigación científica de características perceptibles sensorialmente, que son
captados fácilmente por el consumidor.En este análisis se
valoran las sensaciones olfato gustativas según su intensidad.Específicamente en la
evaluación sensorial es primordial que las características del producto
degustado, nos recuerde a la fruta que le dio
origen. En el caso particular del
aceite de oliva virgen se evalúan atributos que pueden ser positivos ó
negativos. Dentro de los primeros:Frutado neto a
aceitunas: Flavor que
recuerda el aroma y el gusto del fruto sano y fresco. Frutado verde
: Característico de
aceitunas verdes, de cosecha temprana.Frutado maduro : Aceite obtenido de
aceitunas maduras , dulce de olor y sabor apagado o tenue.Hoja
verde: Característico de un
aceite que tiene alto contenido en polifenoles. amargo, picante.Herbáceo: Cuando
recuerda a hierbas recién cortadas.Picante : Sensación
gustativa de picor, características de los aceite de oliva obtenidos a
partir de aceitunas de cosecha muy tempranaAlmendrado: Sabor que
recuerda a las almendras frescas ó secas y es asociado a
aceites dulces y de olor apagado.En el segundo
:Avinado: Aceites
que recuerdan al vino o al vinagre, por la formación de ácido Acético y
Etanol. Humedad: Sensación
buco – olfativa de aceites obtenidos a partir de frutos obtenidos
con desarrollo de hongos y levaduras.Alpechín: Característico de
aceites que han estado en contacto por tiempos prolongados con el
agua de vegetación.Atrojado: Sabor
característicos a aceites obtenidos a partir de frutos “amontonados ” que
han sufrido fermentación. Putrefacción.Rancio: Defecto
provocado por la oxidación de ácidos grasos insaturados en presencia de Oxígeno,
luz y otros catalizadores de este proceso, que dan origen a compuestos de
reacción , los cuales son responsables del olor a rancio. Recalentado: Originado cuando el
termobatido se realiza a altas temperaturas.En la cata de aceite de
oliva se juzga armonía y equilibrio de los diferentes sabores y aromas,
clasificándolos como: Aceite
frutado: El aroma y el
sabor se asemejan al de las aceitunas de las que proceden.Aceite Armónico: Existe un
equilibrio entre aromas y sabores.Aceite
Descompensado: Cuando sobresale
un aroma o sabor.
María Ravida Enóloga -
Farmaceútica
(María se
desempeña en la firma TITTARELLI)
email: mravida@tittarellivosa.com.a
UN
AMIGO..
Selected Wines ha recibido diversidad de notas y menciones en
diferentes medios (diarios, radios, revistas, etc.). Es gratificante la cantidad
y calidad. No las he publicado hasta ahora; pero permítanme
reproducir el texto de un mail que recibí de un amigo: el Dr. Manes Rossi,
excelente Pediatra y mejor persona, que me ha impactado como ninguna antes por
el valor afectivo que para mí tiene. Gracias.
No sé si el antioxidante,
la digestión "diferente",
siempre el gusto de
la gente
depende de calidades,
y no en todas las ciudades
hay vinos
como en Mendoza
que por paisaje es hermosa
y por viñas,
imponente.
Insista, Esteban Caffo
en educar un gusto
fino.
Sumérjanos en el vino
a través de la Internet,
porque tomando
Fernet
mezclado con Coca Cola
la cabeza se te hace "bola"
y no le
sentiste el bouquet.
Horacio
VINO, para
quedarse
por el Ing. Teodoro R. Frejtman
Después comenzó Noé a labrar
la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó (Génesis
9-21)
Cuenta la leyenda que
hace siglos había un rey Persa llamado Jamshid a quien le apasionaban las uvas.
A fin de saborearlas todo el año, cuando concluía la temporada, las atesoraba
dentro de una vasija, en una fresca habitación. Cierto día descubrió que las
uvas habían estallado y que un zumo espeso, de fuerte aroma, manaba de ellas.
Pensó que estaba en presencia de un veneno y advirtió del peligro a sus
cortesanas. Una de ellas, que había perdido los favores de Jamshid, decidió
suicidarse. Bebió un sorbo del extraño licor y entonces se sintió inmediatamente
sumida en un mareo; sus piernas temblaban y su corazón comenzó a rebosar de
alegría y de deseos. Acto seguido, llenó un recipiente con el oscuro brebaje y
se dirigió a la alcoba real, cayendo a los pies de su protector en medio de
risas y rubores. El monarca no pudo contenerse ante la imagen tan plena y feliz
de la joven y probó el licor viéndose envuelto en igual estado que ella. Juntos,
danzaron, rieron y se amaron largamente. Así, ella reconquistó los favores del
rey y la humanidad ganó el privilegio del vino.
Al igual que el pan, el
vino ha estado indisolublemente ligado a la vida de la humanidad, ocupando un
puesto de honor a través de todos los tiempos. Su trayectoria es tan antigua que
ha conseguido imprimir un marcado carácter a las civilizaciones y a los pueblos
que han sabido elaborarlo y apreciarlo.
La historia de la viña, inclusive, ha
tenido un lugar de privilegio en la literatura de todas las épocas. Los más
antiguos escritos, incluyendo las tablas de arcilla de Babilonia, o los papiros
del antiguo Egipto, contienen numerosas referencias al fruto fermentado de la
vid. Poetas de todos los siglos se inspiraron en el vino, desde Virgilio a
nuestros días. Homero citaba los afamados vinos de la antigua Grecia, detallando
el embodegado y la manera de beber; Aristóteles describía cómo le ponían aromas,
frutas y flores y otro autor, Hermippo, señalaba que "al abrir el tonel, salía
un olor a violetas y rosas que perfumaban la bodega".
En Asia el vino
prosperaba en las márgenes del golfo Pérsico, en Babilonia, Fenicia y Asiria, en
las orillas del Caspio, Negro y Egeo, Palestina, patria de la descendencia de
Canaán, poseía vinos de gran reputación que provenían de plantas cultivadas con
esmero según los métodos establecidos por la ley hebraica.
La civilización
judeo-cristiana nos ha transmitido el concepto de la creación del vino por Noé.
Sin embargo, su elaboración fue conocida en Oriente Medio y parte de China 3000
años a.C. Se lo menciona más de 200 veces en la Bíblia y el hecho de ser elegido
por Cristo como parte del ritual cristiano, refleja la trascendencia que tenía
para los hebreos de aquella época. Los paleontólogos han hallado fósiles que
parecen vestigios de uvas prensadas. En los bajorrelieves asirios, en las
pinturas funerarias egipcias y en las tablillas halladas en Cartago, en Túnez y
en Marruecos, también se encuentran alusiones a la vid y al vino.
En Atenas
se le dedicaron fiestas, procesiones y espectáculos dramáticos. Las Bacanales
nacieron en Egipto, (como lo atestiguan algunos bajorrelieves), de donde pasaron
a Grecia y a Roma donde éstos fueron creadores de las célebres orgías, como las
de Nerón y Tiberio, en honor a Baco, Hijo de Zeus, Dios del Vino. Siguiendo las
huellas de los ejércitos romanos, el vino penetró en las Galias y remontó el
Ródano hasta Lyon, alcanzó la Borgoña, Burdeos y llegó hasta el Rin, pasando por
Helvecia. Apreciado por galos y germanos, su consumo se generalizó. Ya en el
Siglo III, el viñedo ocupaba en Europa las mismas regiones que hoy, gracias al
emperador Marco Aurelio, que cuando las contingencias de la guerra lo permitían,
transformaba a sus guerreros en pacíficos viticultores.
La Edad Media dio
paso a una viticultura monástica y con el desarrollo de la burguesía, numerosos
viñedos pasaron a manos de los más poderosos. Los monasterios, al adquirir
tierras de los viticultores, hicieron que la Iglesia fuese dueña de muchos de
los grandes viñedos europeos y se identificara con el vino, no sólo como la
sangre de Cristo. En Italia ("País de los Vinos" según los griegos) y en
Francia, la viña ejerció influencia en el desarrollo de los municipios. Así, su
historia se encuentra también unida a los acontecimientos políticos. Con la
Colonia, la viña llegó a América del Sur, California, Sudáfrica y en casos como
Argelia, tomó impulso a pesar de los preceptos del Corán, que prohiben el
consumo de alcohol.
Desde tiempos remotos el vino se había pasado la vida en
un barril. Pero, a finales del siglo XVII algún ilustre desconocido descubrió el
tapón de corcho; así comenzó a conservarse en una botella bien tapada, durando
mucho más que guardado en el antiguo tipo de barril. También envejecía de un
modo diferente, para adquirir lo que es conocido como "bouquet". Hasta el siglo
XIX, la mayoría de los vinos que se consumían eran siempre "del año" debido a
dificultades de conservación. Con Pasteur puede decirse que nació la moderna
Enología y a principios del s. XIX se produjo una auténtica revolución: los
vinos rosados pasaron de moda y la demanda se dirigió a los vinos oscuros y
larga fermentación.
En los últimos años hemos presenciado una revolución
industrial del vino y en la actualidad ha crecido el manejo científico en su
elaboración; ahora el Nuevo Mundo cuenta con excelentes vinos, tan buenos como
los mejores del Viejo Mundo.
Una buena comida no depende solo de la calidad
de los ingredientes, ni de la maestría del chef. Una correcta combinación de los
vinos seleccionados es condición indispensable para garantizar la excelencia de
un evento gastronómico. Los vinos deben ser elegidos de acuerdo al tipo de
alimento y según la ocasión. Refinados gourmets sostienen que el vino debe
reinar aún antes que los comensales se sienten a la mesa. Rechazan los alcoholes
blancos, fuertes para el paladar y aconsejan beber champaña, jerez o vinos
rosados o blancos.
Durante una comida debe existir una progresión: se va de
blancos a tintos. Mientras que vinos y quesos son la pareja ideal, las reglas
indican que los blancos son apropiados para frutos del mar, los tintos suelen
acoplarse bien a las carnes rojas y un rosado armoniza con la carne de cerdo.
Los dulces son la culminación de un menú selecto y un coñac con el café puede
ser el mejor final.
El vino es fuente de energía: contiene vitaminas,
contribuyendo a las necesidades diarias. Estadísticas demuestran que los
bebedores moderados son más longevos y que si una dieta incluye un consumo
controlado de bebidas de baja graduación, resulta una menor incidencia de
enfermedades cardiovasculares.
Adquirir un buen vino y no cuidarlo
debidamente es como colgar una obra maestra de pintura en un rincón oscuro. El
vino exige dos cosas: ser guardado, acostado e inmóvil, en un lugar oscuro y
fresco; y ser servido generosamente, sin prisas, como para respirar el aire. Más
difícil que apreciar un vino es comunicar sus sensaciones; cada gota es lluvia
recuperada de la tierra por la mágica vid.
En la era de la más sofisticada
tecnología, el vino, auténtico compañero del hombre, conserva todo su prestigio,
ya que constituye uno de sus logros más importantes y pacíficos. De hecho,
continúa siendo la más noble de las bebidas. Mientras tanto, el arbusto de la
vid seguirá, año tras año, a través de complicados procesos biológicos,
rindiendo el tributo de sus frutos a la inteligencia del ser humano, recogiendo,
entre sus apretados racimos, la esencia y el misterio de la vida en un derrotero
de alegría para el corazón y solaz para el espíritu.
El Ing. Teodoro R. Frejtman posee una vasta y
prolongada actividad como poeta, escritor, conferencista, guionista, compositor,
humorista y periodista.
Nacido en 1948 en Concordia (Entre Ríos, Rep.
Argentina) y residente en Montevideo desde 1977, posee un extenso currículum
literario y artístico, habiendo alcanzado numerosas distinciones por su aporte a
la cultura rioplatense.
Le agradecemos mucho su
colaboraci ón.
Del tinto con soda a la fineza del tres cuartos
Por Daniel Della Costa Como la muchacha, el tipo también ha recorrido un
largo camino. Porque hasta no hace más que 30 o 40 años, en los
conventillos de La Boca, en las fondas de la cortada Carabelas o en el
hogar de una clase media exitosa, se encontraban pocas diferencias a la
hora de beber. Sobre la mesa se ponía la botella de litro, Toro,
Tomba o Arizu y el sifón de vidrio verde, y con la consiguiente
mezcla se acompañaban con idéntica intemperancia, los fettucini al
pesto, el puchero de pecho o la carbonada con duraznitos de las
islas. En las fiestas, reinaban el Monitor demisec y el Nebiolo
espumante; y algunos domingos, para acompañar los ñoquis con pulpetines y el flan con dulce de leche, el jefe de la familia
ponía sobre el mantel un Cuesta del Parral o, si se trataba de un
verdadero "connaisseur" o había acertado las 8 en Palermo, un
Vasija R.F.N.1899 de La Rural.Hoy humildes proletarios, cuyos abuelos adquirían vino suelto Battaglia o mandaban a la nena con la botella al boliche de la
esquina, para que, a cambio de 10 guitas, se la llenaran con un supuesto carlón o un semillón no menos sospechoso, han entrado de
lleno a la cultura del vino. No só lo han erradicado de sus mesas esa
costumbre bárbara de mezclar el tinto y el blanco con el agua
efervescente; tampoco se atreven ya a presentar el sifón en la mesa cuando
hay visitas y además han desarrollado un ponderable gusto por los caldos
nobles. Cuando sus posibilidades lo permiten y est n en condiciones
de gambetear el tetrabrik e ir a las etapas superiores de la
oferta, se advierte, no sin asombro, que muchos de estos modestos y
anónimos consumidores, han desarrollado una capacidad encomiable para
apreciar los valores de una buena cuna. As¡ es como se los ve prestando
oídos al momento en que el vino es descorchado, para pasar luego a
examinar con detenimiento el mismo trozo de alcornoque y deducir si las
condiciones organolépticas del producto se han conservado; a renglón
seguido no dejar n que nadie manotee la botella ni se apresure a
servir su contenido, advirtiéndole al impaciente que las reglas prescriben
que debe permanecer cierto tiempo destapada, para que el vino recupere
oxígeno y libere los gases malos. Cumplido lo cual pasarán a servirlo con
extremo cuidado, poniendo toda su atención en el sonido que produce al
deslizarse por el fino cristal de la copa y examinando luego, con la
dedicación de un taxidermista, la cantidad, tamaño y duración de las
burbujas, lo que es imprescindible para evaluar su auténtica antigüedad. A
renglón seguido levantarán la copa para apreciar al trasluz el color del
vino, elogiando el rubí intenso o el leve amarronado que dan los años; lo
agitarán bajo sus narices, para despertar sus aromas y luego beberán el
primer sorbo, pero ojo, no para tragarlo como haría un sediento cargador
del puerto, sino para retenerlo, hacer unos buches breves y metódicos para
desplegar el abanico de sabores en su paladar y luego si, servirlo en las
copas de los demás y en la propia, haciendo comentarios como este: ''Tiene
la madera justa, sabe a higos frescos, fresas y canela de la India;
transmite la astringencia propia de un vino joven, pero hecho, y a la vez
la suavidad de un osito de peluche; campanillea en la punta de la
lengua para inundar luego la garganta con su espíritu cálido y su impronta
duradera. No importa que después, cuando el vino ha sido liberado a las
fieras, éstas lo beban a borbotones como si se tratara de un vulgar vino
patero y que no se detengan a examinar si la mortadela, los pickles y el
provolone que están ingiriendo, se corresponde con las propiedades del
exquisito líquido con que los riegan. Lo importante es que, aún entre las
clases menos favorecidas por la fortuna de la Argentina, la cultura del
vino se ha abierto un ancho paso y que hoy, si lo apuran, hasta un humilde
barra brava de tablón, es capaz de distinguir entre un Syrah y un
Merlot.Sin embargo el futuro no se presenta tan brillante como el presente;
más aún, hasta podría decirse que un velo ominoso cubre todas las
predicciones. Porque es cierto, los vinos finos argentinos de hoy -dicho
por gente experta- reducirían al nivel de simples vinetas a la
mayoría de los que se elaboraban décadas atrás. Y así lo ratifica que
viejos curdas de whisky, como los ingleses, nórdicos aficionados al aquavit, alemanes que enloquecen por la cerveza y castigan sus
papilas con vinos dulzones, y hasta los mismos franceses, que de esto la
saben "lunga", como decía el italiano, importen cada vez cantidades
mayores de marcas criollas. Y que hoy, por ejemplo, en las cartas de los
mejores restaurantes de París el tipo se encuentre con un Catena Zapata a
50 dólares, a tranco de pollo de los de más renombre.Lo que ocurre es que este país no escapa ni puede hacerlo, a los
rigores de la globalización. Un fenómeno que implica, por ejemplo, que el
tipo desconozca que su vecina de palier se ha arrojado por la ventana por
amores contrariados, pero se entere, al mismo tiempo que un fulano de Los
Angeles o de Auckland, que Sharon Stone estrenó nuevo marido o que un tren
se hizo pedazos en Paddington. Pero que significa también, entre otras
muchas cosas, que el café‚ con leche con medialunas de grasa de cada
mañana y el bife de chorizo con ensalada mixta del mediodía sean
amenazados por los cereales con miel de maíz y por la hamburguesa con
ketchup. Y que los chicos, que antes le pedían al caramelero en el cine un
bombón helado o un turrón Namur, hoy entren a la sala llevando en
sus tiernas manos un cono inmenso de popcorn y una Coca de litro. Y
es a partir de aquí precisamente, que se suscitan los temores acerca del
futuro del vino. Porque "en manos de quién se dejan estos exquisitos
caldos que hoy produce el país, si las nuevas generaciones, las mismas que
"chatean" por Internet y compran sus "jeans" en los "factory
outlet", estragan el delicado paladar con que vienen de fábrica, con
esas terribles bebidas carbonatadas y dulces? El reo de la cortada de San
Ignacio mantuvo la calma. ''Mire, maestro -dijo- yo, cuando era pibe, era
loco por la Bilz y la horchata de chufas. Y hoy, no es por
presumir, pero ni le pruebo un tinto que tenga menos de seis años de
añejamiento en barricas de roble de Nancy''.El Sr. Daniel Della Costa es periodista; Jefe de Redacción del Diario
"El Cronista Comercial", pero por sobre otras cosas es, lo que considero
un hombre Sabio. Con su sensibilidad tan singular para captar la realidad
y saber transmitirla con un sano y profundo sentido del humor, ha hecho
que comience a leer el diario desde la contratapa, y arrancar el día con
una sonrisa cuando no una carcajada.
Pero si además de lo dicho, tuvo la enorme gentileza de escribir esta
nota para compartir con los entusiastas del vino, para mí es como que al
"reo de la cortada de San Ignacio" el "Mudo" le hubiera dedicado un
"Targo". Gracias, Maestro.
En el vino, la verdad
por José Luis Alvarez Fermosel (*) En el vino, la verdad. Así decían los antiguos
latinos: "In vino, veritas". El vino acompaña al hombre desde la aparición
de éste sobre la tierra, o poco después. A mí me lleva acompañando muchos
años, y siempre me ha hecho bien. En mi Madrid natal solía tomarme mis
buenos chatos (vasos de vidrio cortos, gruesos, chatos, en los que
se vierte vino, por lo general tinto) en las tabernas de los barrios
populares y castizos. En los mesones, el vino se ofrece en jarras, a la
vieja usanza, y suele acompañarse con tortilla a la española, jamón
serrano, chorizo de cantimpalo o patatas bravas (patatas fritas
cortadas en tiras y embebidas en una salsa muy picante). Cuando vine a Buenos Aires, a comienzos de 1970, no dejaba
de experimentar cierta preocupación al pensar en cómo sería el vino
argentino. Alguien —¡bendito sea!— me dio a probar el Chateau
Montchenot de López. Me tranquilicé en el acto; recorrí, y sigo
recorriendo la escala de López, y también otras de otras bodegas. El vino
argentino, ciertamente, es muy bueno. Mi entrañable Ernesto Bonasso, el primer director que tuve
en la agencia EFE aquí, en Buenos Aires, tomaba Chateau Montchenot,
pero blanco. ¡Si habremos hecho los honores al tinto y al blanco de López
en restaurantes, bodegones y otros lugares donde se expenden comidas y
bebidas! Atilio Agassi —que me llamaba marqués; después, Pepe
Fechoría me bajó a conde— me desafió una vez a tomar vino blanco, una
tarde de verano, a la salida del diario Crónica, donde trabajábamos
ambos. Nos fuimos, concluidas nuestras tareas, a un bar de las cercanías.
Nos bajamos casi una decena de botellas de Suter, etiqueta marrón,
entre los dos. Comimos un poco de queso y algunas aceitunas, eso sí. El vino es tinto o blanco, ya se sabe —hay rosado,
también, que vendría a ser una mezcla de los dos, en cuanto a colores de
refiere—. Entonces, ¿cómo, cuál sería el vino de la Asunción de la copla
vasca?:
El vino que tiene Asunción,no es tinto ni es blanco,ni tiene color.¡Asunción, Asunción, echamedia de tinto al porrón! Una vez, en Sevilla, donde solía beber fino La Ina,
de Pedro Domecq, me entraron ganas de tomarme un chato de vino, igualmente
fino, pero menos seco. Así que entré en un bar y pedí un Lebrero.
Se estableció el siguiente diálogo entre el camarero y yo:—¿Señor?—Un Lebrero, por favor.—¿Un qué?—Un Lebrero, un vaso de vino de la bodega Lebrero.—Pero, señor…—Pero, nada; ¡deme usted un Lebrero, hágame el favor!—¿?—¡¡Un Lebrero, caracoles!!—¡Paco, aquí hay un señor que quiere un lebrillo lleno de
caracoles! Un lebrillo es una vasija de barro más ancha por el borde
que por el fondo, según el diccionario enciclopédico Espasa. Lebrillo es
sinónimo de alcadafe, barreño y terrizo. Ahí queda eso. La borrachera recibe varios nombres en España, además de curda: Cogorza, merluza, tajada, tomatera, tablón, castaña,
media granadina (de Granada, no del jarabe del mismo nombre), y otros.
Al final de una buena borrachera hispánica, hay que cantar Asturias,
patria querida: una canción asturiana que más que canción es un himno
y, hablando de himnos, también hay que entonar, o desentonar, el de la
Legión española, que todos los españoles nos sabemos de memoria, hayamos
estado o no en ella. Muchos refranes españoles se refieren al vino. He aquí
algunos: Con pan y vino se anda el camino —es rigurosamente
cierto—, bueno es el vino cuando el vino es bueno, para que el vino
sepa a vino se ha de beber con un amigo, si la már fuera vino todo el
mundo sería marino. Uno genial: No soy digno de beber agua sin
vino; más por remojar la palabra, beberé vino sin agua. El último es
terapéutico, por así decirlo: Después de caracoles, higos y peras, agua
no bebas, sino vino, y que sea tanto que caracoles, higos y peras anden
nadando.
(*) El periodista José Luis
Alvarez Fermosel, El Caballero Español del programa RH
Positivo de Radio Continental, es también subdirector del
semanario hemisférico Tiempos del Mundo y escribe para varias
publicaciones de América Latina y Europa. Es un conocido "gourmet" y
catador de vinos.
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