Producción e Info.


Las distintas corrientes inmigratorias (franceses, italianos, españoles, alemanes, etc.) han influído en que se introdujeran al país una gran variedad de cepajes: Barbera, Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Chenin, Lambrusco, Malbec, Merlot, Pinot Noir, Sangiovese, Tocai Friulano, Semillón, Pedro Ximenez, Traminer, Torrontés, Sauvignon Blanc, Viogener, Riesling, Syrah, etc.

Describiremos las características más importantes de los varietales más difundidos en vinos finos:

TINTOS:

Cabernet Sauvignon: (3700 Hectáreas cultivadas) Es la uva tinta por excelencia. Originaria de la zona de Burdeos (Francia) tiene una particular facilidad para adaptarse a las distintas zonas donde se cultiva, pero con la particularidad de no perder su escencia. Produce un vino con fuerte acidez, áspero y marcada presencia de tanino. Adecuadamente madurado, resulta un vino sabroso, con cuerpo y de aroma complejo. Particularmente indicado para acompañar platos principales a base de carnes, con condimentos y sabores fuertes.

Se lo suele combinar con excelentes resultado en vinos de corte junto con el Malbec y el Merlot.

Malbec: (10.000 Hectáreas cultivadas) Cepaje originario del Sudeste de Francia. A diferencia de la Cabernet Sauvignon , adquiere características bien diferentes según las condiciones de clima y suelo en que se cultive. En la zona de Maipú (provincia de Mendoza) alcanza su mayor desarrollo superando, a decir de muchos entendidos, a los malbec del resto del mundo. Vino de vigorosa textura y sabor, se combina, al igual que la Cabernet Sauvignon , con platos a base de carnes, o con salsas elaboradas y de sabores fuertes.

Merlot: (1.700 Hectáreas cultivadas) Originario del Sudoeste de Francia, genéticamente emparentado con el Cabernet Sauvignon, aunque no tiene la misma capacidad de adaptación o “plasticidad” que aquel. De características similares aunque más suave, más frutado y menos ácido. En el corte con Cabernet Sauvignon provee el toque de suavidad para redondear y armonizar su aspereza.

Varietal que tiene buen desarrollo en el Alto Valle de la provincia de Río Negro, Luján de Cuyo Maipú, y Cruz de Piedra en Mendoza y en el Valle del Pedernal en San Juan.

Syrah: (1.300 Hectáreas cultivadas) La versión más difundida sobre esta variedad es que es originaria de Shiraz, Persia, en el medio Oriente y que habría sido introducida en Europa a través del puerto Siciliano de Siracusa. Otra versión más reciente es que habría sido originaria del sur de Francia. Lo concreto es que en el valle del Ródano, en ese país, es donde alcanza su plenitud.
Este varietal se caracteriza por sus fuertes taninos, que lo hacen apto para la guarda prolongada, y por su  aroma intenso y especiado. En Australia ha alcanzado un sobresaliente desarrollo, siendo un varietal emblemático allí. En Argentina se están consiguiendo muy buenos Syrah. Es un varietal en pleno desarrollo aquí.

Pinot Noir: (500  Hectáreas cultivadas). Este varietal es originario de la zona de la Bourgogne y Champagne en Francia. Es la única uva tinta destacada entre varias blancas que se producen en esa zona cuyas bajas temperaturas medias son propicias preferentemente para las uvas blancas.
El Pinot Noir es uno de los cepajes que integran el blend de la inmensa mayoría de los champagnes franceses.

Es una variedad de difícil adaptación en los cultivos y que requiere particular cuidado en su proceso de fermentación. En Argentina su explotación es relativamente reciente, se están obteniendo muy buenos productos, con particulares buenos resultados en el valle de Uco en Mendoza y en el del rio Negro en la Patagonia ; que se destinan básicamente a exportación y componer espumosos.

Tempranillo:  (5.600 Hectáreas cultivadas) Es una de las variedades más difundidas en Argentina, hasta hace muy poco no se lo empleaba para elaborar vinos finos. Pero la demanda internacional  hizo redescubrir el gran potencial de esta variedad que permite vinos vigorosos, intensos, con fuertes taninos, muy aptos para la guarda. En la Zona de Rioja en España, se logran muy buenos vinos en base a este varietal.

Sangiovese: (3.000 Hectáreas cultivadas) Varietal originario del norte de Italia, con el que se obtienen vinos de textura media, frutados, con matices de aromas florales, aptos para beber rápido como varietal y como vino de corte con otros más recios como Cabernet Sauvignon y Bonarda . 

BLANCOS:

Chardonnay: (1.900 Hectáreas cultivadas) Originaria de la zona de la Borgoña en Francia. Es la reina de las uvas blancas. Cepaje de gran capacidad de adaptación y muy versátil para responder con buenos resultados a distintas técnicas de vinificación.
En Argentina es la base de la mayoría de los espumosos y de gran cantidad de vinos genéricos. Alcanza particular desarrollo en el Alto Valle del Río Negro y en las zonas de Tupungato, Maipú y en San Rafael en la provincia de Mendoza.
Acompaña platos de pescados grillados, paellas, frutos de mar y aves.

Sauvignon Blanc: (500 Hectáreas cultivadas) Cepaje también originario del Sudoeste de Francia. Da un vino seco, de marcada acidez con un aroma ahumado característico que lo han posicionado como la segunda variedad de uvas blancas detrás de la Chardonnay en la elaboración de vinos finos.
En Argentina se desarrolla muy bien en las zonas de Luján de Cuyo, Junín y Maipú en la provincia de Mendoza.
Combina bien con platos a base de pescado, aves de corral y con aperitivos.

Torrontés: (8.500 Hectáreas cultivadas) Cepaje originario del Mediterráneo (Zona de Malvasia).Este cepaje de aroma frutado, a especies y flores, sabroso y prolongado en boca. Logra en Argentina un desarrollo muy interesante, convirtiéndose en un vino emblemático del País (algo similar al Malbec en los tintos).
En el microclima de Cafayate (Salta), es donde logró un desarrollo excepcional, aunque también se ha desarrollado en La Rioja (mayor intensidad aromática) y en Mendoza (sabor y aroma más moderado).
Algunos espumosos se elaboran empleando esta cepa.

Chenin Blanc: (4.000  Hectáreas cultivadas) Originario del valle del Loire, Francia. Es una de las uvas de mayor difusión en el mundo gracias a su gran adaptabilidad. De ella se obtienen vinos pálidos, secos ligeros, elegantes y de buena acidez; se destaca su característico aroma a duraznos.
En Argentina se desarrolla muy bien en la zona de San Rafael en Mendoza (más aromático y frutado que en el resto). Por sus características se lo emplea como vino de corte, como moderador de otros cepajes más "salvajes"o impetuosos, en particular junto al Chardonnay o al Torrontés, es base de muchos de los espumosos Argentinos.
Acompaña bien pescados a la parrilla, pastas con salsa, mariscos, arroces. También postres como frutas, tartas, pasteles y quesillos con miel.  

Producción

Argentina es el quinto productor mundial de vinos detrás de Francia, Italia, España y  Estados Unidos.

Se producen vinos a escala importante y con buen nivel de calidad en las provincias de Salta, San Juan, Mendoza y Río Negro; pero es en la provincia de Mendoza donde se dan condiciones prácticamente ideales para el óptimo desarrollo de los viñedos: suelos pedregosos y áridos, días de sol impactante y noches frescas. Desde principios de la década del ’90 varias bodegas vienen efectuando un gran esfuerzo por mejorar tanto sus viñedos como modernizar sus equipamientos. El resultado es una constante superación en la calidad de los vinos obtenidos, que sorprenden al Mundo con una muy buena relación precio / calidad.

Cosechas:

Las privilegiadas condiciones de clima y suelo contribuyen a que las cosechas tengan una gran estabilidad en sus resultados:

Cosecha año Características

1990 MUY BUENA
1991 BUENA
1992 BUENA
1993 MUY BUENA
1994 MUY BUENA
1995 EXCELENTE
1996 MUY BUENA
1997 MUY BUENA
1998 BUENA/REGULAR
1999 MUY BUENA
2000 MUY BUENA
2001 BUENA
2002 EXCELENTE+
2003 MUY BUENA+
2004 MUY BUENA

En líneas generales, los vinos Blancos anteriores a 2003 están declinando, por lo que se deberá evitar consumirlos. Los de las cosechas 2004 deberán consumirse sin esperar demasiado tiempo, y los de la cosecha 2005, se podrán tanto consumir ahora como guardarlos un breve tiempo.

Esta referencia general se refiere particularmente a los que pasaron por madera de Roble, dado que los blancos que no tienen paso por madera se deben consumir, de preferencia, en el mismo año.

De los últimos años, se destaca claramente la excepcional vendimia de 2002 que ha tenido una muy pareja y elevada calidad, difícil de repetir. Es la mejor, al menos, de los últimos 10 años y los vinos obtenidos serán apreciados y recordados por mucho tiempo. 

En general en los tintos de guarda, convendría consumir ya los de cosechas de 1994 y anteriores y todavía pueden guardarse (en general) aquellos de cosechas 1996 en adelante, según los casos. En los vinos sin paso por madera (o paso breve y/o parcial) el tiempo de guarda sugerido es de hasta 3 años, para disfrutarlos en plenitud.

Si bien se está revalorando la producción de vinos "Varietales" (80 % al menos del cepaje que le da nombre a ese producto) para apreciar las características de la uva que le da origen, se han logrado vinos "Genéricos" (conjunción de dos ó tres cepajes distintos donde ninguno alcanza el 80% de participación) espectacularmente buenos.

De hecho, varios de los mejores vinos argentinos son "Genericos" como Perdriel del Centenario, de Bodegas Norton, Trapiche Medalla de Trapiche, Felipe Rutini de Bodega La Rural , Estiba Reservada de Catena Zapata, Grand Vin de Fabre Montmayou, etc., etc.

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